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¡Feliz día de la Anunciación! Carta del Padre Joselo

Queridos amigos de la Virgen María, “También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes”. Esta es la prueba que Dios le da a María en el Evangelio de hoy (Lc 1,26-38) para mostrarle que para Dios nada es imposible. Si una señora mayor, una anciana, puede concebir un niño, entonces Dios podrá hacer también otras cosas que se salgan de lo que nosotros conocemos como normalidad, como la norma, como lo normal. Lo que me gusta de esta prueba final de Dios es que se trata de una anciana. Qué bueno tener abuelitas y abuelitos entre nosotros. ¿No les parece? Y en tiempos de corona virus han pasado a ser nuestra gran preocupación. De hecho, mucho de lo que hacemos es por ellos, pues sabemos que son uno de los grupos más vulnerables y en mayor riesgo frente a esta pandemia. Es emocionante ver cómo una sociedad sigue una serie de medidas de salud pública cuando tiene un interés verdadero y una preocupación genuina por los ancianos. Porque al comienzo era básicamente por ellos que nos restringíamos. Hoy es por todos, claro.


Los ancianos. ¿Qué importan los ancianos? … ¿Importan los ancianos? El papa Francisco no se ha cansado de destacar y recalcar la importancia de los abuelos. Él lo mira, entre otros, desde el punto de vista de la fe. Qué importantes son los abuelos y las abuelas para la trasmisión de la fe. Son ellos los que muchas veces nos enseñan a rezar, nos llevan a algún lugar de peregrinación, nos muestran a los santos, nos cuentan historias lindas de la fe. Por el contrario, si nos pusiéramos insensiblemente pragmáticos, podríamos decir que no importan mucho, y ahora que en mi país (Chile) tenemos un gran problema con las pensiones a los jubilados, porque se consideran bajas, y lo son, podríamos decir que es mejor tener menos viejos que más. Otros miran a los viejos como una gran ayuda para la familia: son los que cuidan a los niños cuando los papás no están cerca o están trabajando; son los que incluso educan a los niños cuando faltan los papás; son los que trasmiten a los niños las historias familiares; son los que tienen más tiempo para escucharlos; generalmente son los que trasmiten la ternura incondicional de Dios a los niños, dado que los papás tienen el rol de educarlos, lo cual no siempre resulta tan tierno; y mucho más. Por el contrario, si miráramos la realidad solo desde un punto de vista economicista, podríamos decir que los ancianos son un gran problema de salud, pues suben el gasto público en salud de una nación y podríamos estar tentados a usar métodos poco humanos para “terminar” con ellos, o en este caso de pandemia, dejarlos a la deriva. Otros miran a los viejos como un seguro cultural e histórico. Sin la sabiduría de los viejos, sin sus experiencias de vida, sin su historia, no podemos mirar el futuro, pues éste existe y se construye a partir de la profundidad de la historia, a partir de los valores que las tradiciones conservan. La historia continúa, las tradiciones cambian, pero siempre a partir de una base, de la base que dejaron nuestros antepasados que se la jugaron, igual que nosotros, por marcar esa historia y levantar tradiciones. El pasado enseña a valorar cosas importantes, a cometer menos errores, al menos a no cometer los que recientemente se cometieron, a tener puntos de comparación y anclaje. Por el contrario, si nos pusiéramos insensibles, podríamos pensar que perdiendo nuestra historia y sus actores, tendríamos un mejor comienzo, más libre y más abierto. Pero no es así. Perderíamos todo lo ganado y conquistado por otros, precisamente para nosotros.


Dios habla a través de una anciana. Para María es la prueba de que Dios puede todo lo que promete. A la sociedad completa también Dios le habla a través de sus ancianos. Ellos nos recuerdan que lo más importante es el amor, pues normalmente solo con amor tenemos un buen acceso a ellos. Una sociedad que cuida a sus viejos es una sociedad rica en amor. Una sociedad que no le importan sus ancianos ha perdido su capacidad de amar. Una sociedad que se guarda en casa, porque sus mayores se pueden contagiar del corona virus es una sociedad generosa. Una sociedad que asiste a sus ancianos es una sociedad consciente de que gran parte de lo que es y tiene le fue regalado por otros, y es capaz de agradecerlo. Amor, generosidad, regalo, gratitud, son pilares fundamentales de toda familia y de toda sociedad. Y los ancianos nos ayudan a reconocerlos y vivirlos. Gracias a todos los que en este tiempo han pensado y hecho sacrificios por sus ancianos y los ancianos de su país. Que la Virgen María nos ayude a ver en ellos siempre un mensaje y una exigencia de Dios en el amor. Y los proteja como un preciado tesoro de nuestra sociedad y de nuestras vidas. Feliz día de la Anunciación, suceso histórico en el cual intervienen, junto con Dios Trino, un niño por nacer, una madre y una anciana. La oración del día de hoy la pueden inventar ustedes. Seguro que resulta algo maravilloso.

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