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Una autoridad que Dios ha confiado a José


Queridos hermanos,


¡Muchos saludos y bendiciones en este día de San José! Qué alegría celebrar al papá de Jesús y esposo de María. Es bonito, porque Dios le pidió a José una tarea que es muy propia de los papás. Haré un comentario que espero que no suene machista. Si bien el niño y joven Jesús es Dios y si bien la Santísima Virgen María es inmaculada, es a José a quien se le pide ser el jefe de la casa. A José, que es el “más parecido a nosotros”, el que tiene “menos gracias extraordinarias”. Él es autoridad para Jesús, como su papá, y es también autoridad para María, como su esposo (autoridad que por supuesto comparte con ella). Es a él a quién Dios le pide que vaya a Egipto para proteger a su familia y es a él a quien Dios le habla cuando puede regresar (Mt 2,14.21). En estos pasajes, el Padre Kentenich ve una responsabilidad paternal y una autoridad que Dios ha confiado a José. Autoridad para cuidar la vida, para servir la vida, no para “mandunguear” (ser despótico) o abusar, por supuesto. Como es la autoridad que Dios regala y que Dios exige. Y es bonito, porque en ambos pasajes, tanto cuando la Sagrada Familia huye a Egipto, como cuando vuelven a Nazaret, dice la Escritura que él “se levantó, tomó al Niño y a su Madre” y los llevó donde Dios le había pedido en sueños. Esa es la autoridad de José. Obedece la voluntad de Dios y actúa para el bien de los suyos. ¡Qué linda realidad!


“Tomar a Jesús”, “tomar a María”, acercarlos para cuidarlos, traerlos más profundamente hacia uno. Es una imagen que podemos usar para nosotros en este tiempo de corona virus. Tomemos al Niño, Jesús, tomemos a su madre, María. Con cariño, con ternura, con pasión, con gratitud. Y con ellos recorramos este tiempo difícil. Y tal vez lo mismo para los que están enfermos o angustiados. Ayudémoslos a tomar a Jesús y a María. A los médicos y enfermeras, ayudémosles a tomar a Jesús y a María para realizar mejor su importante labor. Pidamos para que el Espíritu Santo inspire a todos las autoridades a tomar a Jesús y a María en sus manos y en su corazón para saber actuar y guiar a los suyos con sabiduría y prudencia, decisión y firmeza.


Que san José, patrono de la Iglesia, nos regale el don de conversar mejor con Dios, la fuerza para obedecerle, y la sabiduría de tomar a Jesús y a María en todo lo que hacemos.


Les dejo una oración muy bonita que me llegó por internet, para rezar en este día en este exigente tiempo que pasa la humanidad:



Tú que protegiste de los peligros a María y a Jesús, protégenos a nosotros y a nuestras familias de este mal que nos acecha.


Tú que no entendías el plan de Dios para tu vida, ayúdanos a comprender el porqué de esta situación y a aprender de ella.


Tú que sufriste en soledad el miedo y la duda, consuela a los que están hoy más solos.


Tú que trabajabas en tu hogar de Nazaret mientras enseñabas a Jesús tu oficio, fortalece e ilumina a los padres que tienen hoy que trabajar en casa mientras ayudan en los estudios de sus hijos.


Tú que afrontaste el riesgo huyendo de Herodes para salvar a tu familia, alienta y protege a los sanitarios que están dándolo todo y arriesgando su vida para salvar a otros.


Tú que guardas silencio a lo largo de todo el Evangelio, danos el don de callar en estos tiempos de excesos, o de aportar la palabra justa que construya y traiga esperanza.


Tú, que acompañaste a María en su embarazo y en su difícil parto, socorre a las embarazadas y parturientas estos días más complicados.


Tú que sufriste la angustia de perder a un hijo, envía alegría y esperanza a quienes en este tiempo sufren agobio y ansiedad.


Tú que viste nacer a tu hijo en la pobreza y el destierro, ayúdanos a no olvidarnos en este tiempo de los pobres, de los sin hogar, de los inmigrantes…


Tú que obedeciste las órdenes de los gobernantes yendo a empadronarte a Belén, ayúdanos a cumplir con las recomendaciones de las autoridades, y dales a ellos sabiduría y espíritu de servicio al bien común.


Tú que enseñaste a Jesús a decir "Abbá", enséñanos a nosotros también a reconocer a Dios como nuestro Padre bueno en medio de este dolor.


Tú que, en sueños, hablaste tantas veces con Dios, ayúdanos a soñar con un mundo mejor cuando pase la pandemia.


Tú, que eres el patrón de la buena muerte, acompaña a los que están muriendo hoy, a los que van a morir estos días, con Jesús y con María. Amén


Autor: Antonio Moreno (antonio-moreno.es)

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