• Jorgelina Jorda

¡Volver a Schoenstatt con mis Padres es un gran regalo!

Durante los retiros online del año pasado transmitidos desde la Casa de Alianza nos llamó la atención el ambiente familiar con el cual nos encontramos ya que los hijos inmigrantes en Alemania habian compartido el link del retiro con sus padres que viven en Latinoamérica.


Las experiencias de haberlo compartido en familia fue un regalo de Dios, uno de estos casos fue el de Karen y su papá Carlos que vive en Perú y muchos se acuerdan de él ya que se despedía en todas las charlas diciendo ¡Perú es la Gloria! ¡Viva la Gloria de Peru! Nadie queria irse y despedirse sin escucharlo a Don Carlos. Pues hoy tenemos el agrado de compartirles el testimonio de Karen al venir y poder vivir el amor de la Mater junto a sus padres en su terruño de Schoenstatt .






Volver después de 1 mes con algunos grados menos de temperatura, el corazón emocionado y lleno de amor, pero está vez con un regalo del cielo, mis padres. Todos vamos a ver a la Mater, a pedir su intercesión por nosotros y a festejar el día de Schönstatt.


Para mis padres es la primera visita al santuario, para mí la segunda. Llevo conmigo a mis 3 hijos, pero en ese auto van 6 corazones de niños apresurados y prontos de ver a su Madre, nuestra Virgen María.


El idioma no es impedimento; ya que para la misa en Alemán llevan mis padres las lecturas en Español y pueden seguir el ritmo de la celebración al igual que todos.



Mis niños prendieron velas en el Santuario, pidiendole a la Mater por su Padre, quien por motivos laborales no nos pudo acompañar. Jugaron en el bosque aventuras diversas y le rezaron allí un Dios te Salve María por nuestro Sacerdote adoptado.


El Sol brilla por la tarde y con sus rayos no sólo calienta la tierra sino que pareciera que Schönstatt se viste de luz para la procesión de la Mater por la tarde.


En esa banca blanca a las puerta de la Casa de Alianza veo jugando a mis niños con sus palos y una pelota y a mí Madre disponer el corazón para el encuentro con la Virgen, salen los peregrinos de la Casa y juntos, con alegría nos vamos al encuentro con la Virgen, puntuales, felices y con ansias de no perder ni un sólo detalle de tan bello día.


Junto a voluntarios y amigos de la Casa de Alianza

Nuestra bandera peruana es llevada con felicidad por mí padre y mis tres hijos, las lectura y rezos en Alemán no los entiende mí Madre, pero sus ojos van pegados a la Virgen, y con el Rosario en mano iniciamos nuestro rezo.


¡Gracias Dios Padre por permitirnos estar aquí! gracias a la Mater por tan bello regalo. Sólo un mes antes lágrimas rodaban por mis mejillas anhelando tener a mi Madre en la procesión y oí a mi amiga Luisa decir: ofrécele todo a la Mater, ella te oye.


Hoy 18 de Octubre, sólo un mes después, recibo este regalo y mí Madre va a mi lado, ambas seguimos a la Mater. Gracias!

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